Para que las cosas funcionen es necesario creer que pueden funcionar.
Cuando se liberalizo la economía en Perú, varias empresas extranjeras –sobre todo Chilenas- empezaron a hacer ensayos para primero desarrollar y luego lucrar con el negocio del crédito de consumo en nuestro medio. La intención fue recibida con una sonrisa y un gran bostezo por los grupos de poder económico en el Perú. Estos grupos son por naturaleza fáciles de identificar y señalar, las cifras están disponibles: Romero, Brescia, Raffo, etc. http://www.desco.org.pe/publicaciones/qh/QH/qh125fd.htm
En ese momento, inicios de los noventa, se pensaba que no era posible desarrollar un mercado para el crédito de consumo: se pensaba que los peruanos son no solo miserables si no también malos pagadores. Eso pensaban los propios peruanos con el poder de desarrollar ese mercado. Eso se ha probado falso. Algunas empresas que hicieron el experimento y confiaron en el poder del mercado y de la misma historia (ha pasado lo mismo en todo país en donde se introduce el crédito con un mínimo sostenible de reglas de juego justas) lograron establecerse y lucran ahora muy bien. Y mucha gente más en Perú tiene acceso a crédito y aun mejor estándar de vida.
El resultado es que los grupos de poder económico peruano perdieron una excelente oportunidad. No nos sorprendamos de que estén entre los menos ricos y menos poderosos en Latinoamérica. La imagen que manejan del Perú es ineficaz. No sirve.
Y esa imagen es la misma que se maneja en otras áreas de nuestra cultura y sociedad.
La posibilidad de cambio y progreso existe pero requiere que los distintos sectores de nuestra sociedad se vean de manera distinta.
